El último vuelo, de Patricia Cabrera: Conversación con Elpidia García

Por María Rascón

Fotografía de Omar Morales

“Las nubes se mueven muy rápido, pero

siguen siendo hermosas. Mis hijos,

estén tranquilos. No tengo miedo de

morir. Los aviones se caen, pero la vida

sigue. Dios es bueno. No pierdan la fe.”

1. El último vuelo es un plaquette que rinde homenaje a la vida, trabajo y compromiso de Patricia Cabrera. Incluye diecisiete relatos escritos entre 2019 y 2020, mientras participaba en el Taller ¡Viva la Vida!, coordinado por usted y dirigido a trabajadoras de la maquila. En la introducción se le describe como una mujer que sentía un profundo amor por la literatura y se esforzaba por fomentar la cultura en su entorno laboral, un hecho sin precedentes, pues no es común que en estas empresas se preocupen por la sensibilidad de los trabajadores. Como amiga suya, ¿podría contarnos un poco más acerca de la relación que había entre ustedes, de la personalidad de Cabrera y su amor por el arte y las letras?

Teníamos una relación muy cordial desde el 2013, cuando me invitó a participar en un encuentro de escritores que ella coordinaba en las maquiladoras DELPHI. Yo sabía de ella por el libro El silencio que la voz de todas quiebra, que escribió con otras escritoras, la mayoría locales. Desde esa ocasión coincidimos varias veces cuando me volvió a invitar a leer en la maquiladora, a presentar mis libros y a ofrecer algún taller de escritura para los trabajadores. Me di cuenta de que era muy entusiasta para animar a la gente a leer y a escribir historias. Convivimos más cuando di un taller cada sábado, a lo largo del 2018, en las instalaciones de su empresa. En ese año, planeamos un proyecto de libro, una antología con los relatos de los trabajadores, y hasta empezamos a juntar dinero para concretarlo. Con su partida, el proyecto quedó inconcluso.

Su personalidad era afable y siempre tenía una sonrisa al encontrarnos; era solidaria y altruista. En una ocasión la vi llorar de indignación por el acoso laboral que sufría una trabajadora; muy cariñosa con su familia; incansable, pues siempre estaba trabajando en diferentes proyectos, del tipo de personas que sientes que conoces de toda la vida, que quieres imitar por su entrega y dedicación. Por el confinamiento y su repentina muerte, no llegamos a entablar una amistad más cercana, pero estoy segura de que hubiéramos sido muy buenas amigas, ya que nos movían intereses comunes.

2. También en la introducción de El último vuelo nos enteramos bajo qué contexto escribió Patricia Cabrera el relato que da nombre a todo el plaquette. La premisa que trabajaron en ese momento fue: ¿Qué escribiríamos antes de ocurrir un acontecimiento imprevisto en el que nuestra vida está en riesgo? Como usted misma señala, con la partida prematura de Cabrera, el relato adquiere una relevancia asombrosa, afirmación con la que estoy totalmente de acuerdo. ¿Hay alguna anécdota semejante que pueda contarnos sobre el proceso de escritura de otras de sus historias?

Sí, en otro de los textos incluidos en la plaquette: La herencia, surgió del ejercicio que propuse en esa ocasión al grupo: escribir un relato en el que la historia girara alrededor de un objeto, un objeto que tuviera un significado emocional que, al verlo, les hiciera recordar algún momento importante de sus vidas. En La herencia, Paty escribió sobre un juego de té heredado por su abuela que guardaba en el trastero como un tesoro. En el desenlace, ella lo hereda a su nieto, Matías.

3. Aunque usted hace hincapié en que los relatos no conservan una unidad temática, se nota que han sido organizados de acuerdo con otras particularidades. El plaquette comienza con “El último vuelo”, la historia que produce en el lector el efecto más intenso, y concluye con una frase perteneciente a la historia número diecisiete, “La herencia”, que pone atinadamente el punto final a la compilación: “El ciclo había concluido”. Me interesa conocer algunos aspectos sobre este proceso de selección y reorganización, ¿hubo historias que se quedaran fuera?, ¿en qué estado se encontraban los manuscritos?, ¿son autógrafos, electrónicos…?

El ordenamiento de los textos fue intencional, claro. Los textos incluidos son todos los que Paty me envió por correo electrónico a lo largo de cerca de un año de taller. Hay que recordar que ella tenía un puesto de gran responsabilidad en su empresa, pues era Gerente de Comunicación Interna de varias plantas ensambladoras, además de una familia y proyectos personales en los que estaba inmersa, eso le dejaba poco tiempo para escribir, pero aun así, hacía lo posible por llevar un texto nuevo a las sesiones del taller. Pienso que es muy probable que haya más textos en los archivos que dejó en su computadora personal, sería importante que su familia pudiera recuperarlos.

4. Como otras autoras fronterizas, Cabrera perteneció a “S” Taller de Narrativa, del que surgiría El Silencio que la Voz de Todas Quiebra / Mujeres y Víctimas de Ciudad Juárez, un libro que buscaba superponer la verdad ante los mitos difundidos por las autoridades para ensuciar la memoria de las mujeres asesinadas. En palabras de Cabrera participar en ese libro marcó y delineó lo que sería su enfoque de escritura. ¿De qué manera considera usted que ese enfoque salió a relucir no sólo en El último vuelo, sino en las sesiones de trabajo en el Taller?

Te doy un ejemplo: en una ocasión, me avisó que una de las alumnas del taller, empleada de la empresa, había sido despedida y se le había prohibido asistir como externa a las sesiones. Según me contó, el despido fue porque ella denunció acoso sexual de un superior. Con toda firmeza, Paty consideró que todas debíamos solidarizarnos y cancelar el taller, si ella no podía tomarlo, que ninguna de las demás lo hiciéramos. Le propuse conseguir otro espacio, y en eso estábamos cuando, por el confinamiento, no pudimos continuar de manera presencial. Siempre tuvo esa congruencia con sus ideales, tanto en su discurso, como en su conducta. 

5. Patricia Cabrera también formó parte de un taller de autobiografía encabezado por Carmen Amato, con la finalidad de escribir la biografía de su madre para obsequiársela en su octogésimo cumpleaños, Socorro, Memorias de fuerza y dignidad (2019). Para alguien interesado en el estudio de la obra y vida de Cabrera sería importante saber si es posible acceder a dicha biografía.

Ella me dijo que imprimió un número limitado de ejemplares que entregó a sus familiares en la fiesta de cumpleaños de su madre. Es posible que alguno de ellos pueda ya sea ceder un ejemplar, o fotocopiarlo para quien tenga interés en tenerlo. 

6. Finalmente, su fallecimiento repentino interrumpió el proyecto de un libro en el que pensaba trabajar, ¿los relatos de El último vuelo formarían parte del mismo?

Sí, claro que sí, el proyecto de la antología del taller que coordiné gracias a la Secretaría de Cultura Chihuahua y a la gestión de Paty Cabrera en la empresa APTIV, se encuentra en espera. Los recursos que ofreció Secretaría de Cultura Chihuahua para la edición del libro se frenaron con el confinamiento. El libro se titularía Tintas que tientan. Espero retomar el proyecto de edición y publicación cuando podamos volver a una cierta normalidad.

Si es de su interés, la plaquette está disponible con Elpidia García. Pueden contactarla a través de su cuenta de Facebook.

“El erotismo estimula los sentidos de manera brutal e inmediata”: Entrevista a Julia Santibáñez sobre su poemario Eros una vez -y otra vez-

Por María Rascón

Fotografía: Alejandro Hernández

Un día de estos va a ser

el que me quieras,

el que me quieramente

así,

como yo quiero.

1. La niña Julia Santibáñez reconocía en la poesía pequeñas canciones que enseguida memorizaba y recitaba sin mucha conciencia. ¿Qué representa actualmente la poesía para ti?

En parte sigue siendo un juego. Disfruto mucho el baile de las palabras, su estado musical y siempre dispuesto a una vuelta inédita. Al escribir me divierto, me paseo por las tripas del lenguaje y encuentro ahí tesoros descomunales, a veces tan grandes como una caverna, aunque es verdad que a veces no me divierto, sino sufro la escritura. Por fortuna no ocurre demasiado.

2. Es posible que me equivoque, pero creo reconocer en la portada de Eros una vez -y otra vez-, publicada por Textofilia, a un dios de los enamorados fracturado y sin alas, ¿podrías hablarnos un poco acerca de esta imagen?

La portada fue una propuesta de la editorial y de arranque me gustó mucho: me remite a una figura clásica con cierto desgaste, añosa, pero sólida. Creo que así es Eros entendido como temática, más que como personaje: la especie humana lleva muchos siglos de escribir sobre deseo y hartazgo. Como se trata de uno de los asuntos más antiguos en el arte, cualquiera diría que es terreno agotado, pero al mismo tiempo siempre presenta ángulos vitales. Es susceptible a nuevas exploraciones.

3. Eros una vez -y otra vez- parece, a primera vista, un libro de cuentos, sin embargo, se trata de un poemario. El título nos promete poemas amorosos, haciendo alusión al ya mencionado dios de los enamorados. Un anuncio erótico además. Esta es una pregunta difícil para todos, pero ¿cómo definirías tú al amor?

Es un riesgo porque te va la vida en él, implica quitarte la piel y entregarla a la persona amada, quedar vulnerable y hasta en ridículo, pero feliz. Es una ficción, porque nunca nos enamoramos de una persona, sino de la imagen que construimos sobre ella. Don Quijote lo dijo bien: “bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta […] yo imagino que todo lo que digo es así, sin que sobre ni falte nada, y píntola en mi imaginación como la deseo […]”. Y es un adrinalinazo, porque sabes que en algún punto te vas a estrellar con la pared, pero igual metes el pedal a fondo, porque no tiene sentido vivir cuidándote.

4. En una de tus entrevistas contaste cómo solías estirar las palabras y jugar con ellas. En tu poemario aparecen no sólo figuras imposibles de traducir a otros idiomas, sino palabras nuevas, vocablos que yo consideraría verdaderas aportaciones a la lengua española, como en el caso de “infinitarme contigo”, para hablar de ser eterno con alguien más. “Engorilada” es otro ejemplo. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

Decía que me divierto al escribir, las palabras son mi juguete favorito. Y no me conformo con las que hay, siempre busco nuevas o le escarbo un filo a las ya existentes. Una forma desconocida que obligue al lector a fijarse de nuevo en qué dice ahí. Creo que es parte de la riqueza de la poesía, estirar los márgenes del lenguaje. Me interesa pedirle al lector que me acompañe a descubrir las infinitas posibilidades del idioma.

5. A pesar de ser un tema tabú, todas las personas somos seres sexuales, tenemos la necesidad de unirnos físicamente, de experimentar placer y ternura. Cuéntanos por qué decidiste trabajar bajo el estímulo de las ideas eróticas.

Es de los terrenos más pantanosos para escribir, porque se ha dicho tanto que resulta fácil caer en el lugar común, andar por el caminito del bosque que de tan transitado ya casi se volvió una carretera. El erotismo me interesa en ese sentido, por el reto que comporta: ¿de veras puedo decir esto creativamente?, ¿puedo aportar algo aquí? Y está, claro, la potencia del erotismo, su imponerse por temporadas en mi vida: cuando me enamoro, me tiro al fondo y sin paracaídas. Me pregunto por qué es así y encuentro que la recompensa es descomunal: sentirme absolutamente viva, sin posibilidad de duda. Afirmarme en el día de hoy.

6. Los animales han tenido desde siempre matices simbólicos importantes. En su estado salvaje pueden representar la parte más primitiva del ser humano, el instinto carnal y otras conductas innatas, inconscientes. En tu opinión, ¿qué papel juegan los animales, la fábula, en tus poemas amorosos?

Me resultan tremendamente interesantes, me intrigan mucho. Son reacciones en estado puro, inteligencia sin instrucción evidente. Aparecen a lo largo de mi poesía especies comunes en la ciudad, como gatos, distintas aves e insectos, más las cabras (que son mi animal totémico, tanto en el horóscopo occidental como en el oriental y me encantan por necias). Me pasa con frecuencia que no sé entender lo que pienso, pero al analizar la conducta de un animal encuentro luces que de otro modo no hubiera tenido.

7. Otro elemento simbólico que llama mi atención en tu obra es el alimento, la sustancia nutricia vinculada al erotismo a través de tus palabras, la fruta que nace del romance, el cuerpo lleno de jugo, la espalda tártara, el mousse con cereza dulzona de tetilla. ¿Cómo te aproximas a estas imágenes?, ¿cómo se despiertan en ti?

Solemos tener abotagados los sentidos, pero el erotismo los estimula de manera brutal e inmediata. El cuerpo es mi principal asidero de la realidad, dado que no creo en un más allá, y es justamente a través de lo que huelo, toco y pruebo como me acerco a ese otro, aquel con quien comparto la cama o el deseo. Ahora, la “espalda tártara” y el “mousse con cereza dulzona de tetilla” pertenecen a un poema crudo (en sus dos acepciones): el amante imagina comerse al objeto de su amor para tenerlo consigo. Ese poema, por ejemplo, nació de escuchar la expresión “te quiero horrores” y verla literalmente: ¿cómo sería amar con horrores? Las palabras y frases de todos los días esconden muchas posibilidades de poesía.

Fotografía: Alejandro Hernández

8. La guerra y las armas son una más de tus herramientas simbólicas. Arrojar el fusil, enclavar el puñal muy adentro, abrirle la puerta al enemigo y convertirse en Troya, tener el cuerpo tenso, como un arco bien dispuesto y los misiles en el clóset. Dormir acariciando el botón rojo. ¿Qué tan parecido es el amor, el placer, a la lucha?

Es muy parecido por la intensidad que conlleva, porque el sexo pareciera un combate entre contrarios y los gemidos se asemejan a los de alguien moribundo. De hecho, se trata de un tópico con cientos de años de vigencia. Ya en el siglo XIV, Petrarca le escribía a su “dulce enemiga”. Me gusta explorar temas clásicos y darles la vuelta, hacer que hablen en el lenguaje del siglo XXI. Los encuentro muy ricos.

9. Dejando de lado los símbolos, creo que en Eros una vez -y otra vez– hay algo de libro objeto, versos de opción múltiple, incluso la posibilidad de que el lector inserte el poema de su elección, el que más convenga a los epígrafes que escogiste. Me pregunto si en Julia Santibáñez existe también una faceta de artista plástica.

Me encantaría decir que sí, pero no. Admiro muchísimo la plasticidad (en especial me interesa ahora el collage artístico), el dibujo, la escultura, pero mis manos son torpes. Lo que sí puedo decir es que para mí la poesía no se queda solamente en palabras, sino que a través de ellas busca echar mano de otras artes: acordes musicales, estampas plásticas, pasos de danza.

10. Por último, quisiera saber qué nuevos proyectos se avecinan, en qué te encuentras trabajando actualmente. ¿Hay alguna idea que no puedas sacar de tu cabeza?

Estoy escribiendo poesía y puliendo poemas, como siempre hago, aunque ahora con mucho más énfasis en la forma, en las vocales de cada verso, en la música que produce una “a” repetida en contraposición a una “o”. Esa exploración me tiene loca, fascinada.

Violetas, feminismo para niñxs: Entrevista a Fernanda Avendaño

Por María Rascón

Fernanda Avendaño es activista infantojuvenil, promotora cultural y madre feminista. A través de su iniciativa Cuentos para Cassandra fomenta el trabajo con las emociones, el hábito de la lectura, y en esta ocasión, el feminismo para niñxs, jóvenes y mamás.

  1. Más de una mujer feminista opina que los hombres nunca podrán entender el movimiento, ya que ellos no sufren la violencia patriarcal que las mujeres han padecido desde siempre. Violetas es un taller que no excluye la participación masculina, por el contrario, promueve la idea de que todos deberíamos ser feministas, como el título del libro de Chimamanda Ngozi.  ¿Porqué es necesario que los niños y los hombres también se asuman como feministas?

Tengo muchas ideas respecto a esto y me parece muy interesante cómo planteas tu pregunta porque es un tema muy complejo. Si la pregunta fuera ¿los hombres sufren violencia patriarcal? la respuesta sería: por supuesto. La diferencia es que para nosotras afecta todos los aspectos de nuestra vida y la calidad de esta, mientras que para ellos los efectos del patriarcado parecen ser más bien en sus relaciones con sus pares o con ellos mismos.

A pesar de esto, yo no creo que los hombres puedan ser feministas, al menos no en la práctica, porque en la teoría sí que hay varías estudiosas del feminismo que les nombran. Yo respeto a las mujeres que hablan desde el feminismo pensado en colectivo, como Marcela Lagarde, que habla de vidas libres de violencias; pero la cosa con la práctica feminista de los hombres es que resulta discordante. Mientras pueden estar analizando las violencias de otros parece que las propias son más difíciles de ver, cuestionar y resolver. Bajo ese sentido resulta hipócrita, porque a muchas morras nos duele el feminismo, porque hemos visto las violencias que ejercieron hacia nosotras y de las que somos autoras. Ese ejercicio de deconstrucción no es fácil que se lo aviente alguien que tiene un lugar privilegiado en la escalera social de este sistema.

Ahora, Violetas es un taller que admite niños y niñes, por dos cosas. La primera es que hay madres feministas que maternan varones, y desde esa premisa Violetas es también para ellas que necesitan un espacio seguro y de recreación para lxs hijxs que comulgue con sus necesidades y sus ideas, un espacio que les ayude a explicar a las infancias cómo están ejerciendo sus derechos y luchando por los mismos y así también hacer comunidad.
El segundo motivo es que creo que los niños aún no forman parte del sistema patriarcal como hombres a pesar de ser varones ¿qué quiero decir? un macho tiene características y ha pasado por rituales específicos por los que los niños varones no han pasado y por ello aún no son los machos que críticamos. Esto lo podemos explicar desde el feminismo interseccional, pues la minoría de edad también es una categoría de opresión, sobre todo en una sociedad como la nuestra, que es sumamente adultocéntrica.

Entonces es posible que los hombres no puedan ser feministas pero, los niños que son los varones del futuro ¿pueden? no tengo la respuesta a esa pregunta pero espero que las madres de varones me la contesten en algun momento. Sí tengo esperanzas en que ellos en algún momento puedan asumirse como parte del movimiento -y no sólo como “aliades”-  porque ya pasaron por una educación y una crianza feminista.

2. El cuento que escogiste tiene un profundo impacto en sus lectores, les enseña a los niños que está bien llorar y expresar sus emociones, que no tienen que gritar para parecer fuertes, ni detestar las cosas bellas.  ¿Es posible acabar con los estereotipos de la hombría y la feminidad a través de las historias?

El cuento que leí en el taller y del que hablas fue: Nosotras / Nosotros de Ana Romero y Valeria Gallo. Está divido en dos partes: en una se relata la lucha y obtención de los derechos de la mujer mientras que la otra parte habla sobre el lugar de los hombres en el movimiento, con ello claro que hace mención sobre los estereotipos de género. Esta es una preocupación que la literatura infantojuvenil (LIJ) ha ido abarcando de poco en poco, pienso por ejemplo en El niño que no quería ser azul, la niña que no quería ser rosa de Patricia Fitti, Rosa Caramelo de Adela Turin y El libro de los cerdos de Anthony Brown. Cuentos que están pensados para visibilizar estereotipos de género y las violencias que llevan consigo.

Respondiendo a tu pregunta, no sé si es posible acabar con ellos porque hombría y feminididad se construyen no sólo en el imaginario literario sino también en el cultural, en el estrato social, político, académico y demás, así que sería muy difícil poder eliminar estos constructos solo con la narración o la poesía, sin embargo la lectura ayuda a que lxs niñxs comprendan el mundo en el que viven, hablar de estereotipos a edad temprana podría influir en la forma en la que los viven.

3. Sabemos que el color violeta es representativo de la lucha feminista. Emmeline Pethick, activista sufragista siglo XIX, decía que el color simbolizaba la sangre real de cada luchadora. En tus propias palabras, se protesta lanzando bombas, pero también bailando; se protesta a gritos y también en silencio, ¿cuál es la importancia de que las niñas y los niños aprendan el poder de la protesta para exigir sus derechos?

Mi interés no solo es en la protesta o en los derechos, sino que infancias, juventudes y madres adquieran las habilidades para percibirse como entes políticos capaces de vivir y participar de una sociedad que -hasta ahora- es democrática. ¿Por qué es importante? pues porque a partir de esto, podemos ver soluciones a conflictos basados en el diálogo y el respeto de las posiciones contrarias. Si niñas, niños y jóvenes pueden ejercer su derecho a la participación entonces les estaremos dando reconocimiento como sujetos de derecho. Valores de suma importancia en cuestión de derechos humanos en comunidades pacíficas.

4. ¿Por qué no debemos dejar de lado la perspectiva universal al hablar sobre feminismo, aunque en apariencia hayamos obtenido algunas victorias?

Porque las victorias no han sido universales pero la opresión sí. Y el feminismo no sólo busca que la vida de las mujeres mexicanas sea mejor en cuanto a oportunidades y derechos sino que todas las mujeres en todas las comunidades dejen de sufrir condiciones de desigualdad. Es importante hablar de la perspectiva universal porque el movimiento feminista no paró cuando las sufragistas obtuvieron el derecho al voto, el feminismo y sus formas ha cambiado, sí, pero sigue siendo la búsqueda constante por los derechos de todas nosotras.

5. En tu opinión, ¿cómo podemos empezar a hablar sobre el aborto legal con las futuras generaciones?

Es algo que me preocupa mucho y tampoco he podido resolver, pienso que podemos empezar por hablar de la desigualdad en que nacen tantas personas en el mundo y de ahí seguir con salud reproductiva y luego cuestiones legislativas. Aunque siempre es importante adecuar los contenidos para que lxs niñxs los comprendan no se debe endulzar la verdad.

6. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de impartir un taller virtual?

Las ventajas son las diferentes voces y condiciones de quienes participamos, no somos del mismo género, ni de la misma edad, ni estamos en el mismo espacio, eso es sumamente enriquecedor; mientras que las desventajas son los horarios, la organización, los problemas de comunicación que llegan con las nuevas tecnologías y por supuesto, extrañar el contacto humano, algo que es muy importante en los talleres para niñxs que buscan fomentar la sana convivencia, el diálogo, los afectos y el amor por los libros.

Violetas es un taller de varias sesiones que tengo años planeando, organizando y documentando. Siento que de haberlo hecho de forma presencial habría sido más difícil encontrar aforo. Lo mismo me sucede con otro taller sobre literatura y cocina para niñxs, que quiero impartir desde hace años pero que ha sido difícil por el espacio. Ese es otra ventaja de lo virtual, cada quién puede acomodarse y tomarlo donde más comodx se sienta. 

7. Y colorín, colorado… ¿qué sigue a este primer taller sobre feminismos?

Espero llegar a más personas, Cuentos para Cassandra nació para hacer visible mi trabajo en la comunidad, y así hacer notar las desigualdades de quienes necesitan la literatura infantojuvenil para generar espacios de paz y cambio pero ha sido dificil compaginarlo con mi labor académica.

Veo en el proyecto Violetas una oportunidad para volver a la conversación política y feminista, no sólo hablar de los temás que me interesan a mi, si no los que son importantes para esta comunidad.

Por lo mismo siguen ¡más sesiones! Estoy muy emocionada por los comentarios tan lindos que recibí y lxs niñxs que asistieron. Tengo preparada una sesión de Violetas para hablar sobre estereotipos, otro para hablar de diversidad sexual, incluso tengo preparado un taller sobre feminismo interseccional. Pero de todo las que me parecen más importantes son las sesiones con textos y actividades que ayudan a empoderar a las niñas, a acercarlas a las ciencias y deportes porque visibilizan el trabajo de grandes mujeres y los talleres que les hablan del amor propio. Creo que una mujer que se ama y construye redes solidarias puede identificar con más facilidad los espacios que la violentan, cuando eres niña parece que la violencia no existe y por eso tardamos tanto en nombrarla y sanarnos.

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Entrevista a Selfa Chew acerca de El Ángel: “La historia de cada sicario es una historia de marginación”

Realizada por María Rascón el 15 de julio de 2020

Son muchas las mujeres que despiertan admiración en la frontera, pero Selfa Chew es, de manera indiscutible, una de las más grandes. Admiramos, entre otras cosas, la calidad de su escritura, la profundidad de su pensamiento y su compromiso con la rebelión ante la injusticia. Para mí es un honor compartir esta primera entrevista, basada en El Ángel, uno de los textos dramáticos que aparecen en el libro Cinco obras de teatro, publicado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

1. El ángel es un símbolo de lo invisible, de las fuerzas que ascienden. Tiene incluso un aspecto protector. Giovanni Cornejo trabajó un tiempo para el Cártel de Sinaloa. Un día abandonó la organización y se convirtió en ángel llevando mensajes de paz en un letrero: “Leyzaola: Dios te ama y cuida”, “Sicario, Cristo te ama, arrepiéntete”. En tu obra no lo llamas por ese nombre, es simplemente El Ángel. ¿Cuál fue tu encuentro personal con esta historia?

Desde niña me he puesto de parte no de los que ascienden, sino de los ángeles caídos, aquellos expulsados del paraíso por faltas que incluyen la rebeldía, las expresiones de duda que hacen temblar al símbolo de autoridad máximo: Dios.  Satanás y el Diablo, como palabras, tienen su origen en la idea de “acusador” – también “calumniador”. Esta intención de confrontar al Dios hebreo y cristiano es intolerable, castigable; no hay que olvidar que se trata de sistemas patriarcales, de dominio absoluto, que crean y alientan la violencia y la venganza.

Los ángeles que piensan independientemente, que se atreven a articular críticas, se convierten en “calumniadores” y la pena es el escarnio eterno, la guerra sin cuartel.  En términos contemporáneos, parte de esa guerra es mediática, el construir la imagen de esos ángeles caídos de manera que quienes entren en contacto con ellos los rechacen, crean ciegamente que ellos son el origen de la violencia y dejen de cuestionar el reino patriarcal y destructivo judeocristiano. Por eso asocié las imágenes de Giovanni Cornejo con las de Lucifer/Luzbel y otros seres de luz intensa que al ser marginados crean sus propios mundos e ideas.

No fueron expulsados del mundo de los carteles, fueron antes expulsados por una sociedad a la que no le importa lo más mínimo la precariedad, la vulnerabilidad de la mayoría de la población. La historia de cada sicario es una historia de marginación que nos explota en la cara, en el corazón, en los pulmones a otros marginados. Pero en el momento de enterarme de que aparecían ángeles en las calles de Cd. Juárez, no tuve contacto directo con Giovanni Cornejo o con otres ángeles. Me pareció importante que les ángeles ofrecieran empatía y posibilidades de reconstruir nuestra ciudad en base al amor, que esa ofrenda no pudiera ser ridiculizada porque iba acompañada con sus experiencias atroces y en medio de ráfagas mortales a las que cualquiera se exponía en las calles en los momentos en que el narcogobierno y su ejército tomaron la ciudad.

Sin embargo, la imagen del ángel no se encuentra construida solamente con la de Giovanni Cornejo. El ángel es la representación de aquelles que han estado en el círculo del extermino y caen fuera de él; de les que se reconstruyen, se imaginan con otras agencias y otros sistemas de valores o sociales. Yo entré en contacto con otros hombres que habían sido esclavos de algún cartel, que también se habían rebelado, capturados nuevamente y regresado a su vida de sicarios o madrinas.  También leí entrevistas, notas periodísticas. Dolorosamente, existieron y existen caminos similares y esa multitud de Luzbeles es evidencia de que nuestra sociedad es el paraíso del capitalismo con su reflejo correspondiente: el infierno que todos vivimos en diferentes grados y responsabilidades.

Por otra parte, el activismo de Giovanni Cornejo y otres ángeles intenta contestar a la pregunta de si la literatura nos puede salvar. Los ángeles de Cd. Juárez crearon su script, su escenario, su vestuario y props para montar espectáculos que movieran a la gente. Leyzaola no era su único objetivo, era todo espectador inmediato o filtrado por los medios. Sus representaciones fueron una repuesta a la violencia, teatro de la calle, de sanación.  

2. El Ángel es una obra llena de detalles que la dotan de realismo. Sólo un comandante sabría que sin policías incorruptibles en los que pueda confiar pierde su poder. Me interesa conocer el tipo de investigación que hay detrás de la construcción de estas miradas, ¿alguna vez trabajó haciendo reportaje?, ¿realizó entrevistas con agentes policiacos?, ¿cómo fueron sus sesiones de trabajo.

Debido a que mi infancia, adolescencia y juventud transcurrieron en uno de tantos ciclos de desapariciones políticas, y a mi propia formación como periodista en la UNAM, tuve siempre interés por documentar la relación entre la formación de la temible policía paramilitar Brigada Blanca y el desarrollo de los carteles en México.  Mi familia está permeada por el luto, por las ejecuciones, secuestros y desapariciones de mis primos y tíos. Los lamentos eran fragmentos de dolor, tuve que reconstruir cada historia a través de mucho tiempo. Dada mi mentalidad infantil su sufrimiento me obligaba a estar atenta a todo lo que me pudiera dar una pista para saber qué había pasado con ellos (eran hombres todos esos familiares).

El silencio se expresaba en el cuchicheo, en lo que podíamos decir en los espacios privados, pero no en público, no a los que estaban fuera de la familia. Quería resolver esos misterios, esos hoyos negros, para terminar con el duelo suspendido de mi familia. Y luego en mi adolescencia la Brigada Blanca secuestró a amigos muy cercanos y a conocidos, a personas con las que mi hermano y yo habíamos estado en círculos de estudio a muy temprana edad, porque mi madre era trabajadora de maquiladora y en su intento de formar un sindicato se reunía con otros trabajadores a estudiar teoría y estrategias políticas que en ese entonces eran clandestinas.

Personas que lucharon con nosotros desde la secundaria contra diferentes manifestaciones del capitalismo salvaje desaparecieron de nuestra vida y algunos se encuentran en los registros de desaparecidos políticos. Por otro lado tuve familiares y amigos de la infancia que formaron parte de diferentes cuerpos policiacos. Algunos conscientes y otros no de sus papeles, pero estuve en su entorno, sentí sus luchas interiores, sus intentos de salvación personal, pero también colectiva. El mundo no se divide en buenos y malos, en policías y activistas. Hay activistas entre los policías y policías entre los activistas.  Víctimas y victimarios somos todos y a veces los ángeles, a veces los policías, son nuestro alter ego, el brazo armado que genera bienestar económico para los plutócratas, sí, pero también para la clase media que finge ser neutral.

No hubo sesiones de trabajo. Hubo familia y amistades con vidas completas e infiernos interiores a los que observé, leí y escuché. Una gran parte de la información que integré se encuentra en entrevistas o reportajes de otras personas.  Yo solamente la organicé de acuerdo con mis propias experiencias, intereses y sentimientos, le di sentido de acuerdo con mi propio contexto. Todo está ahí, finalmente, en los medios y en nuestra consciencia.  No lo veremos si no queremos ver.

3. Los policías, comandantes o agentes de la DEA que aparecen en esta obra, son personas corruptas que, encima, reprimen a la gente vulnerable mientras el crimen organizado se sale con la suya. Sin embargo, también vemos la otra cara de la moneda, el miedo que tienen los agentes de no morir en la balacera, que los torturen y luego amenacen a sus familias. Cuéntenos acerca de esta decisión.

Esta fue una decisión muy difícil porque no quería justificar la violencia estatal, policiaca, pero sí señalar al capitalismo, nuestro historial de colonización como generador de relaciones humanas en las que todos perdemos a final de cuentas. Perdemos la capacidad de establecer cuál es nuestra responsabilidad en la creación de entornos violentos, de admitir que sicarios y policías son lo mismo porque el capitalismo salvaje crea desigualdades enormes, individualismo, sentido de competencia, valores patriarcales que empujan a muchos a integrarse las instituciones de poder, oficiales y no oficiales –como los carteles. Y esas instituciones se mezclan, se separan, se confrontan, se abrazan continuamente.

No hay una definición clara porque son dos herramientas neoliberales de control de la población. Pero ya aterrizados nosotros nos envolvemos en esa misma dinámica continuamente y en la carrera por satisfacciones materiales inmediatas, por status social, o por supervivencia también, nos convertimos en cómplices de un sistema socioeconómico que debe desaparecer desde sus raíces o continuaremos siendo siempre múltiples versiones letales de nosotros mismos dependiendo de las circunstancias e intereses del momento.

Teun Van Dijk, experto lingüista, señala que las clases privilegiadas y sus intelectuales cultivan y utilizan los actos y el lenguaje de odio entre las clases marginadas. Quienes gozan de alto status socioeconómico pueden exhibir públicamente su horror ante la violencia real y simbólica ejercida por miembros de las clases explotadas en apoyo al sistema patriarcal capitalista. En privado, festejan esos mismos actos o lenguaje asesino. Entre les artistas e intelectuales hay quienes entrelazaron elogias al narcogobierno, quienes utilizaron lenguajes y ámbitos de poder para sostener el genocidio. Reciben premios y puestos de prestigio en los centros de la aristocracia cultural. Los policías y sicarios son la expresión, el reflejo,  de todos nosotros, además del de sus responsabilidades individuales. Ellos son nuestra otra cara.

4. Otra figura interesante es El reportero, siempre a la busca del retrato más sangriento. ¿Podría hablarnos un poco acerca de la estética del exterminio y cómo la atestiguó a su alrededor?

El reportero, como personaje de este texto, es un artista que naturalmente consigue esa estética de la violencia que es inseparable de nuestro entorno. Su trabajo y arte se producen en el contexto que todos generamos, no puedo atribuirle la responsabilidad a él solo de crear el mundo en que su arte no incluye el exterminio. Es el personaje que yo veo como el más humanizante. El reportero interviene a su pesar fuera del cuadro de la imagen que fija, su pesar consiste en cuestionamientos éticos sobre su profesión, sobre su participación como miembro de la comunidad que fotografía. Su pasión por la belleza no le impide cavar una tumba para un ataúd abandonado debido al terror de sus familiares y amigos de ser acribillados por los sicarios. Se solidariza con la persona aparentemente ejecutada, sin saber quién ni por qué fue ejecutada. No emite un juicio y se lamenta de que, hasta el último ritual, el de la muerte, el del luto, se nos niega.

Creo que el personaje del reportero nos invita a pensar, como todos los otros personajes, en que existen diferentes dimensiones en los actos de una persona, subjetividades, y que el juzgar a una persona por un solo instante, por una sola fotografía, por una sola expresión de su arte, consciencia, deseos, es un reflejo de nuestro entrenamiento para reflejar al Dios absolutista, cruel, dictador, vengativo.  No niego que existan actos atroces por los cuales se defina nuestra existencia y la de otros. Precisamente el sicario que arranca la vida de otros se define así, por un instante. Pero, otra vez, creo que el otre es un reflejo de nosotres mismos.  Ahora bien, el éxito del reportero se debe a la explotación visual de nuestro exterminio, muy cierto. Se ha incrementado esta capacidad de absorber y disfrutar imágenes de violencia extrema. Este personaje, en particular, intenta dignificar a las víctimas a través de sus fotografías. El personaje que yo imaginé trata de no crear imágenes de violencia obscena. Y finalmente se cuestiona constantemente si tuvo éxito o no en su propio intento de empatía, de solidaridad, un cuestionamiento que creo que debemos hacernos en todas las profesiones.

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Foto de Otratrenza.blogspot.com

5. La desaparición forzada de Florencio Coronel y Alicia de Los Ríos Merino, el asesinato de la activista Josefina Reyes Salazar, tienen un lugar en su texto. El teatro es considerado por muchos escritores como un espacio ideal para denunciar los crímenes del poder, ¿cuál es su opinión al respecto?

Yo participé activamente en los comités en defensa de los presos, desaparecidos, perseguidos y exiliados políticos desde mi adolescencia y, como decía antes, las desapariciones forzadas son parte de mi historia familiar por lo tanto estas desapariciones son un tema constante en todos los géneros en los que intervengo. Dejar de escribir sobre estas desapariciones en diferentes periodos de la historia de mis comunidades seria como tratar de arrancarme los ojos, el corazón, la memoria.

Estoy rodeada de desapariciones, la desaparición de los inmigrantes chinos y sus familiares a principios del siglo pasado, por ejemplo, es un trauma histórico generacional. Fueron desapariciones por ejecuciones, asesinatos y expulsiones del país acompañadas de torturas a veces. La desaparición de los japoneses mexicanos de su familia, de la frontera, durante la segunda guerra mundial. Esos nombres que están registrados como por accidente en algún lugar y que no tienen referente porque desaparecieron y no hay explicación si no la indago yo personalmente, son los que fluyen de mis dedos, de mi conciencia cuando escribo en cualquier género.

No sé si el teatro sea un espacio ideal pero los temas en mi escritura van más allá de un cálculo de efectividad en la denuncia. Escribir para mí es una necesidad, pero también es un acto de fe, fe en que habrá alguien que me lea, que, en el caso del teatro, no solamente que me lea sino desee representar la obra y potenciar los diferentes signicados que puedan tener mis obras, que no son de denuncia específicamente, sino de reflexión, de complejidades que tal vez contribuyan a un cambio personal y colectivo. Yo empecé a escribir teatro desde la secundaria, era un teatro de denuncia. Me creo menos capaz hoy de denunciar porque siento que la denuncia a través del teatro me situaría en un lugar de jueza para la que se requieren conocimientos, experiencias y éticas que me rebasan.  En cierta forma yo también coloco mis letreros, no pido el arrepentimiento, sino la reflexión, creo.  Y en el fondo una empatía compleja. No puedo aspirar a más.

6. “Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida mientras hace daño en otro”, “Si tomamos ojo por ojo todos acabaremos ciegos”; Gandhi y Nelson Mandela son los mensajeros de paz que usted escogió para acompañar la voz de El Ángel, su propio profeta. ¿Podría hablarnos sobre esta elección?

Las palabras me escogieron a mí para ser la mensajera. Existen aspectos de Gandhi y Mandela que rechazo casi visceralmente. El racismo de Gandhi, el sexismo de Mandela, por ejemplo. Esos mensajeros de paz esconden opresiones, contradicciones, sin embargo se presentan como modelos y el nombre vinculado a esas ideas nos hace voltear a considerarlas. Las tensiones entre su discurso y sus haceres no se pueden borrar ni tampoco ignorar, si las conocemos, pero no lesionan estas ideas que incorporé a El Ángel.

El estado del conocimiento popular que se tiene de estas dos personas, que superficialmente aparecen inmaculadas, las hace referentes de conciliación, de paz. Y bueno, de ahí tendrían que venir otras obras de teatro sobre esas dos personas, su tiempo, sus luchas, pero también sobre sus facetas opresoras. Lecciones de interseccionalidad que hacen falta y que de alguna manera intentaron darnos ellos mismos. La frase de Gandhi podría evidenciar una hipocresía tremenda porque pedía descolonización por un lado, pero apuntalaba el racismo y la homofobia. Aparte dormía con niñas desnudas de su propia familia. Espero que si alguna vez se pone en escena El Ángel, estas contradicciones sean visibles en la obra.  

7. El feminismo aparece en su escritura para alzar la voz por las mujeres asesinadas y desaparecidas; por sus madres, que las buscan sin encontrarlas. Las cosas parecen haber empeorado desde entonces. ¿Qué considera que podemos hacer las autoras para combatir esta violencia a través de la escritura?

Creo que las mujeres asesinadas y sus madres tienen una voz muy suya, que siempre ha estado ahí, que sigue manifestándose y que deseo escuchemos con mayor atención, porque deseo que su voz sea el centro de la atención. Como historiadora, lucho con la tentación de poner pies de nota en cada oración que incorporo a mi trabajo de teatro, citando con fidelidad cada fuente, cada palabra que viene ellas, pero mis guiones son principalmente palabras de otres, filtrados a través de mis sentimientos, de mis interpretaciones. Como historiadora trato de mantener intacta la voz, el testimonio. Como dramaturga organizo o desorganizo esos testimonios de acuerdo con mi forma de vivirlos o de percibirlos.

Nicanor Parra ha sido acusado de plagio porque recogía las “voces del pueblo.” En realidad todos los dramaturgos tomamos nuestro trabajo de nuestro entorno. Pero sigue siendo trabajo, sigue representando esfuerzo de selección, de entendimiento, de articulación en un nuevo espacio, distinto al que generó esas palabras. No es fácil escribir aun cuando lo hagamos con materiales adheridos a las vivencias de otras personas. La autenticidad de la obra descansa en mucho de la fidelidad con la que recojamos las vivencias y cultura de otros ambientes sociales y los propios, pero el arte exige originalidad, así que es como querer chiflar y comer pinole. (Ahora bien, copiar consciente e intencionalmente el trabajo casi por entero de otra escritora sin hacer la investigación ni darle crédito a esa escritora ya no lo considero ético, ni un recurso de la segunda o tercera escritura.)

Mi recomendación es investigar, respetar la vida y la imagen de las mujeres asesinadas, a las madres de las mujeres asesinadas, en lo posible, siempre y cuando ellas se encuentren dispuestas y en condiciones de hacerlo, pedir su consentimiento y revisar con ellas los textos antes de publicarlos. Ante mis errores esgrimo mi ignorancia como defensa así como mis intenciones de seguir aprendiendo nuevas formas de actuar y pensar. Familiarizarse con el feminismo como teoría y práctica social tal vez nos impida lastimar y lastimarnos en nuestro afán por buscar la justicia para las víctimas de femicidio y sus madres. Mi principal referente de feminismo es Angela Davis. Creo que siempre debemos revisar nuestros privilegios, de clase, de educación, de identidad etnoracial, por ejemplo.

El feminismo que solo aboga en la teoría o en la práctica por los intereses de la mujer de clase media no me interesa. El feminismo que es paternalista, ese que finge proteger a las mujeres a cambio de obediencia, o el misionero, no los apoyo. El feminismo que construye elitismos y fomenta la competencia y el mito de la meritocracia tampoco me atrae. Yo me voy a volver a equivocar, inclusive en los temas más cercanos, al presentar en mi trabajo el femicidio y la tortura diaria de las madres de las mujeres asesinadas, porque hasta el lenguaje evoluciona rápidamente, se ajusta a nuevas realidades y pesadillas, y a veces no lo alcanzo, pero prefiero equivocarme y generar diálogos y movimientos en torno a mis errores que mantenerme inmóvil ante la violencia patriarcal capitalista.

8. Por último, encuentro una fascinación en la cultura de la adoración a la muerte que apenas se asoma en la obra, lo suficiente para ponernos la piel chinita. ¿Hay algo en especial que la incitara a desarrollar esta figura mística?

Te cuento que mi abuelo era cantonés y que sus restos fueron sacados de su tumba sin autorización de sus familiares. No sabemos dónde colocaron sus restos. La administración del cementerio no admite siquiera que existió esa tumba, ese nombre, ese lugar de luto. Tampoco existe su registro de extranjero en México. Busque en el Archivo General de la Nación su expediente. Encontré el de mi tío, pero no el de él. Supongo que al leer un nombre chino los administradores del cementerio pensaron que nadie iba a notar la ausencia de su tumba y se beneficiaron de la doble venta de ese espacio. O sea, mi abuelo no existe oficialmente, ni vivo ni muerto.  No sabemos donde se encuentra los restos de mi hermano tampoco.

Sí tengo una obsesión es este grito contenido que denuncia el que arranquen con todo y raíz nuestras vidas. Que nos nieguen el derecho al luto digno es el colmo del dolor. Y esa desaparición de los registros me duele, me marca, como otras, pero no deviene en adoración por la muerte, sino en la necesidad de registrar tantas vidas como sea posible.  Son las personas más vulnerables las que expanden el vacío en el anonimato de sus vidas y sus muertes. Cuando veo esos altares, leo los himnos a la Santa Muerte y otras entidades, no puedo más que preguntarme el por qué de ese culto. Yo también me estremezco y rehúyo esos rituales, pero creo que mientras esta sociedad nos reduzca a vivir vidas miserables, palpablemente precarias, habrá quien se imagine protectores violentos, capaces de crear un mundo alternativo que reparte el poder democráticamente o al azar. Apostarle a la Santa Muerte es, siniestramente, un intento de salvar aquello que individualmente y en aislamiento valoramos como la más preciada de nuestras posesiones: nuestra vida. El culto a la muerte existe, yo solamente lo registro.

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Foto de Vice.com

“Los orgasmos son deliciosos, solas o acompañadas”: Entrevista a Leticia Ruiz Arroyo sobre Una y el sexo

Realizada el 15 de julio 2020, por María Rascón

  1. Una y el sexo es un libro que invita a las mujeres a tocarse y disfrutar de su sexualidad sin culpa. El erotismo se cuela hasta en la dedicatoria, “Para Zihua, mujer, loca, libre, húmeda”. ¿Qué te motivó a escribir sobre este tema? ¿Por qué es importante que las mujeres aprendamos a hablar del sexo con libertad?

El tema del erotismo y la sexualidad femenina, aún en el 2020, es un tema tabú para mujeres que son educadas para colocar sus cuerpos al servicio del sistema patriarcal. Desde esta estructura opresiva que privilegia a los hombres, el placer está negado a las mujeres. Aún se enseña que los cuerpos femeninos, por naturaleza, están para la reproducción y para ponerlo a disposición del otro.

Las violencias sexuales ejercidas sobre los cuerpos femeninos son muchas, me parece importante nombrarlas, narrarlas, porque si no las aludimos se quedan en los espacios privados y las vamos normalizando. Lo privado es político, enunciarlas, denunciarlas nos libera porque podemos reconocernos en la otra y saber que somos muchas las que estamos viviendo las mismas violencias.

Debemos disfrutar de nuestros cuerpos, si por pudor o desconocimiento no lo hacemos, hay que aprender a gozarnos, a compartirnos en experiencias plenas, intensas, orgásmicas. Creo importante expresar abiertamente nuestros gustos con las parejas sexuales. Hay que  hacer preguntas sobre nuestras inquietudes, sobre nuestros deseos y buscar las respuestas. Tener información es un derecho. 

2. Entiendo que Una y el sexo es un libro de historias compartidas, 69 relatos, como la famosa posición del Kamasutra. ¿Podrías hablarnos un poco acerca de las mujeres que compartieron contigo sus vivencias?, ¿cómo fue el proceso de ir recopilando sus historias?

Hablar con otras mujeres sobre su sexualidad fue una experiencia intensa, la mayoría de las mujeres a las que escuché no tenían relatos agradables que compartir, más bien tenían la necesidad de verbalizar sus experiencias violentas. Todas las mujeres que participaron en este proyecto son cercanas a mí, sus edades fluctúan entre los 25 y los 45 años, radican en esta ciudad. Charlar, para las jóvenes, fue muy doloroso, porque por primera vez enunciaban su vivencia. En el caso de las mayores, algunas llevan años trabajando en su sanación y aún no pueden sacar por completo el daño ocasionado a su cuerpo y a su psique.

La mayoría vino a mi casa a platicar, algunas sesiones fueron muy largas porque nos dimos tiempo de llorar juntas y abrazarnos. No tomé notas porque me parecía inapropiado no brindarles toda mi atención en algo tan fuerte, tan íntimo. Los apuntes los realizaba algunos días después porque necesitaba procesar lo que había escuchado. Después de escribir las historias las compartí con cada una de las mujeres para que me dieran su aprobación.  

3. El libro señala la falta de educación sexual entre mujeres, pues crecemos aprendiendo sobre virginidad y matrimonio, pero nada más; aun cuando nuestros cuerpos sean capaces de desear (mucho) y experimentar placer, ¿cuáles son tus sentires al respecto?

La sexualidad es parte de nuestra naturaleza, tenemos un órgano exclusivo para el placer con ocho mil terminaciones nerviosas para disfrutar y todavía existen mujeres que no conocen su cuerpo. Aún persisten familias que educan a sus hijas bajo preceptos religiosos y patriarcales, les enseñan que su corporalidad está para el placer del otro y para procrear. Todavía hay mujeres que creen en el amor romántico. Los orgasmos son deliciosos, deberíamos experimentarlos cada vez que se nos dé la gana, solas o acompañadas.

4. Una y el sexo nos invita a vivir el amor lésbico sin sentirnos sucias o inmorales, aludiendo a la responsabilidad que tienen instituciones como la OMS sobre esta percepción, pues no hace mucho consideraban que la atracción entre personas del mismo sexo era una enfermedad mental. ¿Cuál ha sido tu propia experiencia lidiando con este tipo de discriminación?

Soy una mujer heterosexual de 55 años y heteronormada la mayor parte de mi vida, me tocó vivir el proceso de exclusión y linchamiento de quienes tenían deseos sexuales “anormales”. En el barrio donde viví había una mujer con aspecto masculino, la violaron, como producto de ese ataque tuvo una niña. Aún con todos los derechos obtenidos de sus luchas la comunidad LGBTTTI sigue siendo víctima de violencia y discriminación.

5. ¿Qué le responderías a aquellos que se quejen de que el lenguaje del libro es, a veces, muy “vulgar”?

Sancionan que una mujer utilice un lenguaje socialmente designado a los varones y les resulto inapropiada y hasta obscena. Hay escritores que romantizan la violencia hacia las mujeres, el abuso, la pedofilia, eso sí me parece vulgar y muy violento.

6. En el libro tienden a aparecer hombres sexualmente egoístas, borrachos, golpeadores, violadores, capaces de contagiar enfermedades a diestra y siniestra por no usar protección. Hacen que una prefiera hacer el amor con una colección de dildos. Yo tengo una respuesta para esta pregunta, pero quisiera conocer la tuya: ¿Por qué los hombres no deberían sentirse ofendidos al leer Una y el sexo?

Esa pregunta está muy complicada porque si se reconocen en alguno de los personajes, está muy difícil que no se ofendan cuando se sienten interpelados, evidenciados. Te voy a compartir un cometario que me hizo un buen amigo unos días después de que vio la puesta en escena de Una y el Sexo. Me expresó que se sintió muy avergonzado, que llegó a pensar que me colaba en las noches a su recamara para observarlo y escribir sobre él.

Los hombres jóvenes han recibido con gran inteligencia este libro, hasta tengo mis fans. Los de mi generación se sintieron confrontados, debo decir que la mayoría de mis amigos dejaron de serlo después de que acudieron gustosos a apoyarme en mi primera presentación.

7. ¿Por qué crees que es más fácil llamarnos putas, que libres?, ¿por qué para la sociedad es más correcto decir a las mujeres “No salgan”, antes que exigirle a los hombres “No violen”?

Porque la libertad no es parte del pacto patriarcal. Como en su momento se acusó a las mujeres de fornicar con el demonio y las llamaron brujas para señalarlas, para castigarlas, para ejecutarlas, para mantener el control de las mujeres “decentes”. Ahora a las que disfrutamos de nuestra sexualidad libremente nos llaman putas con los mismos propósitos que siglos atrás. Este sistema opresor restringe nuestros cuerpos y las violencias son consecuencia de la osadía. Somos nosotras las que debemos ajustarnos a los mandatos, no ellos.

8. Hay dos imágenes que llaman particularmente mi atención, me gustaría que ahondaras un poco en ellas: la primera es la mujer como recipiente, y la segunda, una comparación que estableces, por lo menos un par de veces, entre eyaculación y orina.

Las dos imágenes están relacionadas. Esta acción del hombre de entrar al baño, orinar, sacudírsela y salir me parece que se reproduce en las relaciones sexuales, solo satisfacen una necesidad natural de manera egoísta. Asumen que los cuerpos de las mujeres están ahí para ellos, como no hay interacción, como no hay preocupación por la satisfacción de los deseos de ellas, se convierten en recipientes de sus desechos.

9. Considero que Una y el sexo es un libro reivindicativo que alza la voz por todas las mujeres que, por ignorancia o falta de experiencia, han tenido que soportar distintos niveles de abuso. ¿Qué le dirías aquellas mujeres que se sienten cautivas de su propio cuerpo o de sus malas relaciones afectivas?

Que no se aíslen, que compartan relaciones amorosas (no sexuales) con otras mujeres que las fortalezcan, que las acepten con todo su ser. Que sepan que el amor no debe doler en ninguna parte del cuerpo, si las lastima, si las agobia entonces no es seguro física ni emocionalmente, no tenemos la obligación de quedarnos en donde dejamos de sentirnos cómodas. Que no importa cuántas veces nos equivoquemos en nuestras decisiones, nadie nos debe juzgar por ello. Que debemos amarnos más que a nadie. Que debemos estar alertas. Que debemos ser felices.

10. Para terminar, quisiera saber si tu idea de escribir un Manual de masturbación femenina sigue en pie. Seguro serviría para combatir el desconocimiento de la autocomplacencia en algunas mujeres. También me gustaría conocer los proyectos en los que te encuentras trabajando.

Todavía quiero escribir ese manual, en cuanto termine los dos proyectos que tengo en marcha en este momento voy a comenzar con Los cantos de Clítora. En ese momento estoy trabajando en la edición del poemario Frontera de piel y arena, son poemas sobre mujeres en este contexto fronterizo en sus luchas cotidianas por sobrevivir en este territorio tan adverso y cruel con las mujeres que luchan y sueñan.

Las ilustraciones están a cargo de Mónica De La Torre, aprovecho para hacer un reconocimiento por el magnífico trabajo que hizo en Una y el Sexo, no puedo concebir el libro sin esas imágenes contando su propia historia. En esta ocasión está realizando un extraordinario esfuerzo por darle vida al poemario.

Estoy escribiendo también una autobiografía poética. Reconstruyo mi historia y mi identidad desde mis ancestras, desde los dolores acumulados en mi ser. Este proyecto que inició como un reto para escribir poemas de largo aliento se ha convertido en un espacio de sanación, enunciar las violencias que traigo atravesadas en el cuerpo me libera de muchos dolores enquistados en la piel. Sólo son ocho poemas pero de doscientos a trescientos versos.

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Contra el fast-fashion y la invisibilización de los cuerpos: Entrevista a Valeria Tolentino, fundadora de Tres Líneas

Son casi las diez de la mañana cuando la llamo por teléfono. Escucho los maullidos de Robin, un gatito anaranjado que acompaña a Valeria cuando prepara el desayuno. “¡Qué rico es el café, estoy enamorada del café!”, me dice ella.

En su casa están todas las prendas que selecciona para Tres Líneas. Sobresalen los estampados psicodélicos y festivos. Su marca busca incentivar la compra de ropa de segunda mano para combatir el impacto ambiental que ocasiona el fast-fashion.

Gracias a la belleza de sus fotografías, Tres Líneas se destaca de entre otras tiendas de ropa. Sus modelos son rostros familiares, cuerpos diversos, alejados muchas veces de los estereotipos. Valeria defiende la visión de que la moda debe estar hecha para todos, no sólo para los delgados.

M: ¿De dónde te vino la inspiración para fundar Tres Líneas?

V: Cuando empecé no tenía esta conciencia del impacto ambiental. Vendía ropa sin el nombre de una marca, y seguía comprando ropa nueva. Por diferentes situaciones he hecho conciencia de lo que esto implica y el daño que, como humanos, hacemos a la tierra. En algún momento, hace aproximadamente dos años, decidí dejar de comprar ropa nueva. Me daba cuenta de que ya hay demasiada en el mundo como para que toda la gente se vista sin que tengan que producir más. Incluso es más padre por la historia que hay detrás.

M: Me gustaría conocer la historia del nombre, Tres Líneas…

V: “Lo que he intentado es que que tenga un sentido en la tienda, que cada línea represente una cosa. La primera línea, “Classic & Basic”, son prendas clásicas y básicas (chamarras de mezclilla, el vestido negro); la segunda, “No gender, No size”, es para que las personas pueden utilizarla sin problema, independientemente de su sexo (mayormente camisas) y la tercera línea, en la que estoy trabajando ahora, se llama “Before & After” (aunque probablemente le cambie el nombre), son prendas que quiero modificar, prendas restauradas. Creo que podría negociar con las artesanas para que las intervengan.

M: ¿Tú seleccionas la ropa?, ¿qué buscas en una prenda para revenderla?

v: No compro nada que yo no compraría. No tiene que ser súper única, pero tampoco tan simple. Busco algo que me dé ganas de usar o imagino como podría usarlo otra persona. A veces decido comprar prendas que parecen decirme que no las deje ahí. Busco estampados muy particulares, eso lo da mucho la ropa vintage. Me fijo en la calidad de la prenda. Llamo piezas de arte a algunas cosas que me he encontrado. A lo mejor no son las prendas más fáciles de usar, incluso podrían ser definidas como raras o hasta feas, pero, en mi opinión, se aproximan a un objeto de arte.

M: ¿Cómo describirías la esencia que intentas capturar en las fotografías de tus modelos?

V: Al principio no me esforzaba tanto, fotografiaba el producto. El momento en que decidí profesionalizar la fotografía que presentaba en Tres Líneas fue la misma sesión en la que opté por empezar a trabajar con el cuerpo. Hicimos la sesión en el Paso de Norte, en conjunto Isabel Cabanillas y yo. Estaba modelando María Ficherry, ella me hacía propuestas de poses, yo trabajaba la composición de la foto.

Cuando hago una revisión puedo decirte que trato de hablar de dos cosas. Primero del cuerpo, me pregunto por qué siempre tenemos que modelar de las mismas maneras o interactuar con el espacio siempre igual. Pienso también en el absurdo, entendido vanalmente. Hago foto desde antes de vender ropa, sobre todo foto callejera. Ya casi de manera instantánea encuentro los espacios que sé que van a fotografiarse bien. Uso los espacios de las personas que hacen cosas que me gustan, he hecho fotos en Dulcinea y la casa de Mago, por ejemplo.

M: ¿Cómo seleccionas a tus modelos?, ¿cualquiera puede ser fotografiado por ti?

V: Inicialmente eran mis amigos y amigas, porque es lo que tiene uno a la mano. Me fui atreviendo a decirle a más gente que no era tan cercana. En primera porque no quería desgastar a mis amigos, en segunda porque necesitaba cuerpos más diversos. También es una manera de llegar a más gente. Me ha pasado algunas veces que la gente me lo pide, claro, siempre necesito modelos. Básicamente cualquier persona puede modelar para Tres líneas, sólo tengo que pensar en la ropa que tengo disponible. Toda la gente que ha modelado para mí me ha dejado impresionada porque me gusta mucho lo que logran. Me he dado cuenta que cualquier persona tiene la capacidad de ser modelo.

M: Por último, me gustaría que nos contaras acerca de tu formación como fotógrafa…

V: Estudié comunicación y medios digitales, eventualmente tuve que tomar clases de fotografía. Allí descubrí que me gusta y que lo disfruto. Como fotógrafa hago foto de calle. Algo que me gusta muchísimo de hacer foto para Tres Líneas es que me permite intervenir en las poses, controlar el espacio, montar un escenario. Siento que hay otras personas que venden ropa y buscan recaer mucho en los estereotipos y yo obviamente también retrato estereotipos atractivos, pero también gente promedio, descartando el ideal de belleza; porque lo promedio también pueden lucir muy bien en la cámara.

Te recordamos que Tres Líneas hace envíos a toda la República mexicana. Encuentra la tienda en Instagram: @treslineas_mx

Entrevista realizada el 24 de junio de 2020

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🌈Juárez necesita salir del clóset: Entrevista a Tomás Flórez sobre Dulcinea, casa cultural LGBTQ+

¿Qué es lo que hace a este lugar tan atractivo para la comunidad? Conocí a Tomás durante la última fiesta que hubo en Dulcinea antes de que iniciara la cuarentena. Allí estaban el actor Abraxas Trías y la actriz Laura Galindo; el escritor Alan Posada, miembros del conjunto musical Aitanire, nuestra querida fotógrafa Valeria Tolentino, los organizadores del Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea y las hijas de su maquilera madre, colectiva de mujeres feministas que recordaban a la pintora Isabel Cabanillas, asesinada hacía apenas unos meses… #IsaVive #JusticiaparaIsabelCabanillas

¿Quiénes son los fundadores de la casa cultural LGBTQ+ Dulcinea?

Dulcinea se conformó porque cuatro amigos nos reunimos: Job Acevedo, arquitecto; Ernesto Sáenz, profesor de primaria; Humberto Morales, fotógrafo; y yo, Tomás Flórez, trabajador social. Ellos querían hacer un espacio cultural, en realidad llegué al final de la propuesta. Un referente fue Centrox16, pero dirigido no sólo a las mujeres sino particularmente a la diversidad sexual. Por mi parte quería hacer que Juárez hablara de cosas que no habla, transgredir con el cuerpo y expresar las identidades que todavía no se expresan para generar polémica y transgresión.

¿Cuál es la historia detrás del nombre Dulcinea?

Nosotros pensamos qué nombre ponerle que suene joto, que suene gay, que suene marica. Se llamó Dulcinea porque, además, estamos en la plaza cervantina. Hay un bar gay muy cerca que se llama Rocinante. Deseamos hacer que la gente venga más al centro y, de alguna manera, rescatar el patrimonio cultural.

En Dulcinea tenemos tres propuestas: la primera es poner a circular el arte, las expresiones culturales propias de personas LGBTQ+ o el arte y la cultura que tenga que ver con la diversidad sexual. En segundo lugar, nos interesa construir comunidad alrededor de nuestra disidencia sexual y de género. Finalmente, buscamos rescatar la zona del centro donde hay varios bares gay.

Nos motiva la necesidad que tiene Juárez de salir del closet. Yo creo que es una ciudad sexualmente muy abierta, hay unas descripciones que la definen como Las Vegas de México. Sin embargo, hay un ambiente de doble moral, de mojigatería. Tenemos a Juan Gabriel en un mural súper grande en la Juárez pero nos escandalizamos si vemos dos chicos besándose o a una persona trans. Los desnudos, el bodypainting, son manifestaciones que únicamente pueden darse en lugares como estos, donde se plantea la perversión, la transgresión. Queremos poner el sexo en la boca de la gente.

Instagram: @dulcinea223

¿Cuáles son algunas de las dificultades a las que han tenido que hacer frente?

Todo esto requiere inicialmente de un trabajo político, porque hablamos de la sexualidad y los géneros. Tenemos que hacerlo con delicadeza, siendo críticos y responsables de lo que hacemos. Esta reflexión es compleja en la medida en que debemos cuestionarnos muchos puntos y responder de manera acertada. Como es un tema muy amplio, hay bastante trabajo por hacer y como empezamos hace menos de un año tal vez nos queda mucho por plantearnos.

Sería bueno que muchas otras manos colaboradoras se unieran a este proyecto. Algo que no hemos sabido enfocar es atraer las producciones artísticas que vengan de la periferia, la marginalidad, lo escondido, lo oculto. ¿Dónde están las mujeres lesbianas que hacen paste up, las personas homosexuales que escriben literatura? Nuestra tarea es rescatar las expresiones artísticas de lo que no se ve.

Háblame un poco acerca de la elección del lugar…

Fue circunstancial, todo nos llevo aquí. Antes había un proyecto llamado Punta de lanza que  presentaba en esta casa una obra titulada “Porfavor, cierra la puerta, gracias”. Humberto Morales participaba en ella y pensó que le gustaría implementar un tipo de proyecto en el lugar, un espacio cultural dirigido a la diversidad sexual.

Preguntamos si había oportunidad de rentar este espacio y lo restauramos, mejor dicho, lo transformamos. Tiene que ver con que sea un espacio LGBTQ+, lindo, colorido; esto de la cuestión estética de lo lindo, lo brillante y las lentejuelas es parte de lo gay, de lo marica, de lo joto. Fue entonces cuando le pusimos nuestro sello, porque este lugar no se veía como se ve ahora.

Instagram: @dulcinea223

¿Qué tipo de personas frecuentan esta casa cultural?

En su mayoría vienen muchos chicos gays, chicas lesbianas y heterosexuales, mucha comunidad feminista… vienen personas curiosas por saber qué hay en este espacio, donde se mezcla el arte, la cultura y la sexualidad. Nosotros quisiéramos que viniera todo el mundo. Creo que otra dificultad es poder abarcar a un gran sector de la población, porque Juárez está sectorizada. La gente que vive en Las Torres no viene para acá, y viceversa.

Es un reto tener una asistencia diversificada. Quienes vienen suelen ser personas que están cerca geográficamente, pero quisiéramos convocar al sur, al oriente y poniente. Tenemos la desventaja de que estamos en el centro, pero uno de nuestros objetivos es que la gente empiece a pasar por la Plaza Cervantina, crear una red con quienes están acá, con los compañeros del Edificio de los Sueños, con nuestros vecinos y vecinas, para que no sea un lugar de peligro, sino todo lo contrario.

Disfruté mucho su biblioteca, las fotografías, ¿qué puedes contarnos sobre la estética del lugar?

Nuestra intención era transformar el espacio. La estética de lo lindo es cuestionable, se parte mucho de lo gay, del cliché de que los gay siempre están a la moda o que los shows drags son brillantes y coloridos. Nuestra biblioteca está conformada por autores que pertenecen a la diversidad sexual, como Federico García Lorca. Tenemos literatura académica también, textos de Michel Foucault y Judith Butler.

Tenemos un kamasutra gay que nos sirve para revisar las ironías, cómo de alguna manera esto de ser gay ha querido configurarse en una sola cosa y no es así. En este kamasutra aparecen seis tipos de homosexuales y ninguno de los que hay acá encajan en esa clasificación. Las fotos son igualmente un tributo a estos seres que tienen que ver con el arte, el entretenimiento, la academia. El salón rojo tiene que ver con lo sexual y lo promiscuo. Cuando la gente penetra a ese salón empieza a explorarse; se ponen los arneses, los collares, las esposas y esa era la idea. Creo que una de las palabras que definen a Dulcinea es la provocación. Los desnudos se dan porque es un lugar seguro para hacerlo. Queremos que esto no quede encerrado, que la gente lo empiece a decir, que les disguste.

Finalmente, quisiera saber cómo están pasándola durante la cuarentena…

Primeramente, tristes. No quiero que a esta frase se reduzca nuestro quehacer político, pero Dulcinea es como una casa de muñecas donde tenemos fiestas, exposiciones de arte, performance, cine, teatro. Nuestro funcionar tradicional, con el que iniciamos, porque no teníamos mucho tiempo, se cancela. Ya no puedes jugar a lo que pretendías jugar. Por otro lado, está representando un reto para nosotros, ¿qué estrategias debemos plantear para que podamos seguir teniendo un impacto social? Que nos gusta la aglomeración, el contacto físico, ¡claro que sí! Que ahora no podemos hacerlo y que criticamos las medidas de distanciamento, sí, pero no podemos quedarnos ahí.

También se trata de autosostenernos. Planeamos llevar a cabo una recolección de objetos de arte y decoración, etcétera, para realizar un evento de subasta. Vamos a implementar la convocatoria para donación la próxima semana, permanecerá abierta un mes y después vamos a promocionar los objetos unos quince días, tres semanas, antes de llevar a cabo la subasta.

Nos gustaría que la gente venga y haga montajes de dj set o lecturas en vivo en Dulcinea. Antes de que empezara la cuarentena teníamos otros dos eventos planeados y se cancelaron. Nuestra intención es que la gente se apropie del lugar, que no sea el espacio de estos chicos que hacen lo que ellos quieren, sino que sea plural.

Para estar al pendiente de todos los eventos realizados por esta maravillosa casa cultural te invitamos a seguir todas sus redes sociales: @dulcinea223, en Instagram, y https://www.facebook.com/dulcinea223/

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Entrevista a la escritora Diana del Ángel sobre su libro Barranca

1.- Por favor, cuéntanos un poco acerca de la portada del libro, una niña que toma de la mano a una mujer desnuda.

Escogí esa imagen porque me pareció que representaba algo que he sentido muchas veces y que, según creo, está presente en el libro, es decir, cómo a veces nuestra niña es más sabia. La idea de que dentro de mí siempre hay alguien que sabe qué hacer,  aunque yo no sepa o yo tenga mucho miedo, con el paso del tiempo, he entendido que ese alguien está vinculado con mi niña, o que es propiamente mi niña. Creo que esa relación está dada en el libro y por eso me gustó. También porque en cierto modo, muchos de los poemas son dolorosos y en la imagen es la niña la que lleva a la mujer y eso sugiere un recorrido y un reconocimiento de sí misma, que es algo para mí fundamental en la escritura.

2.- ¿Pensaste algunos títulos previos antes de escoger Barranca?

Sí, durante un tiempo se llamó “Donde hubo un río” o algo similar, pero era la misma idea. Es decir, algunas barrancas fueron labradas por el paso de un río, cuando este se secó, solo quedó la oquedad. Otras, en cambio son grietas. Al final dejé Barranca porque era una imagen recurrente en los poemas; porque era una buena metáfora del cuerpo herido y de las situaciones dolorosas que atraviesan los poemas; también porque de niña vivía muy cerca de una barranca y la imagen de ese terreno está unido a mis experiencias infantiles.

3.- No es un poemario, no es cuentario, ¿qué es?

Pues pienso que predominan los poemas, pero entiendo que hay varios poemas en prosa que parecen cuentos. No sé, supongo que es la forma que encontré para contar y cantar experiencias que me marcaron.

4. Tengo curiosidad, ¿en quién está basado el personaje de Memo?

Todo el libro está basado en mi infancia y en el lugar donde crecí, una colonia  pobre y violenta del Estado de México; pero cuyos habitantes tienen historias que valen la pena ser contadas. Es curioso, porque la gran mayoría de mis vecinos no son lectores y probablemente nunca lean esos textos donde hablo de ellos, pero para mí es importante contarlos. El Memo del poema se parece mucho al “real”; era un borrachito loco, siempre vestía de traje, lo cual acentuaba su extraña apariencia. Por lo general hablaba solo, una de sus alucinaciones era que su muñeca era su novia. Las señoras nos amenazaban diciendo que si nos portábamos mal, nos iba a llevar el Memo.

5. ¿Te consideras una escritora feminista? ¿Crees que el feminismo se entremezcla en la escritura de tu libro? Noto que algunos poemas denuncian la violencia misógina, por ejemplo “Mariana Lima”, que si estoy en lo correcto está basado en la historia real de una mujer que había recibido amenazas de muerte de su marido antes de morir. Y no se diga en el poema “Pensamientos de una muchacha en el Estado de México”…

Soy una mujer feminista, es decir, he encontrado en ciertos feminismos una forma de encauzar las luchas de las mujeres que me parecen esenciales. Me parece importante decir que no creo que el feminismo sea la única forma de luchar para las mujeres, pero sí es la que he escogido. En ese sentido, puede que mucho de lo que hago esté impregnado de una perspectiva de género sobre la vida y la escritura. En Barranca, por ejemplo, creo que es mucho más notoria una voz feminista; pero no creo que sea el caso de Procesos de la noche, ni de otros libros en los que estoy trabajando. Quiero decir, que a veces los textos mismos me llevan por otro lado, aunque yo sea feminista, los textos tienen su propia voz y es fundamental respetarla.

Los últimos meses he estado trabajando sobre un testimonio de una denunciante en un caso de violación serial (que pronto será publicado en línea). Ahí desde luego que se nota una perspectiva de género desde cómo abordo el testimonio, cómo presento las situaciones, pero ello tiene que ver con que es un texto más periodístico y, claro, con el tema mismo.

Sí, Mariana Lima Buendía fue asesinada por su esposo que era judicial en la policía del Estado de México, debido a ello, él consiguió que su caso se clasificara como suicidio. Gracias a la lucha de Irinea Buendía, mamá de Mariana, ese caso fue el primero que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó reclasificar para que se investigara y juzgara como feminicidio.

El poema de “Pensamientos de una muchacha…” tiene que ver con lo que yo misma he sentido al andar por las calles de Estado de México (aunque también de la CDMX) a ciertas horas o en ciertas zonas. Por desgracia no creo ser la única que lo ha sentido, y hay muchas que no pueden contarlo.

6. Me gusta Barranca porque es un verdadero paseo por la naturaleza. Me muero por tocar una campánula, ¿de dónde te vino la inspiración de ese ambiente?

La barranca que conozco es fea en muchos sentidos, es decir, había basura, la usaban para drogarse, dejar cadáveres de perros; en fin, no era el lugar ideal para jugar, pero era lo que había. Además de todo eso que podemos llamar feo, estaban otros elementos “bellos”:  las pequeñas flores, las mariposas, la hierba. Eso fue para mí una lección de vida y traté de representarlo en la escritura mediante esta combinación de textos que hablan de hechos dolorosos con poemas luminosos, que van hacia la vida.

7. Creo que Barranca es un libro que denuncia también el abuso infantil, ¿qué podrías contarnos al respecto?

Sí, no sé si cuando escribí “Voces de la niña rota”, lo pensé como una denuncia. En realidad ese poema fue la forma en que logré poner en palabras mi propia experiencia; es una forma tambaleante y desgarradora, obviamente, no representa la complejidad de sentimientos y emociones que vive una persona que ha pasado por esa experiencia, pero es un acercamiento. Lo mantuve en el libro por honestidad, es decir, creo que en torno a él se articulan y cobran sentido otros de los textos. Es un poema incómodo, porque me expone vulnerable y eso es difícil de afrontar; pero cuando las lectoras me dicen que se sienten identificadas con él o que las ha tocado y eso, por extraño que parezca, me hace sentir reconfortada. En otro sentido es incómodo porque toca un tema del que pocas veces hablamos en lo público, es decir, que casi siempre se mantiene como secreto familiar, quizá en este segundo sentido, funcione como una denuncia.

8. ¿Qué hay detrás del Morquecho? Me parece un personaje entrañable.

Igual que el Memo es un personaje de mi infancia. Me interesó recuperarlo porque pone en cuestión la idea de quiénes son buenos y quiénes malos, es decir, en tanto ladrón uno no esperaría que hiciera cosas buenas y sin embargo así era. Es difícil juzgar a las personas, pues somos complejos, llenos de claroscuros.

9. Veo que en tus escritos has usado también una pizca de palabras en lenguas originarias, precisamente en una variante del náhuatl huasteco, hablada en Huiztipán, Veracruz. Me preguntaba cuál es tu relación con esa cultura…

Mis padres son originarios de esa comunidad, ambos eran hablantes y como muchos mexicanos emigraron a la CDMX o el Estado de México en busca de trabajo. En su época el racismo y la discriminación eran mucho más acentuadas, por ello decidieron no enseñarme su lengua: el náhuatl. Sin embargo para mí es importante recuperar esa lengua, por eso la he estudiado ya de adulta; incorporar esas palabras es un gesto de vuelta hacia esa lengua y esa cultura de la que provengo y que me formó.

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Ese campo de sal: Barranca, de Diana del Ángel

“Cansada de la espera

sin sol ni lluvia

florezco para mí.”

Diana del Ángel

Este es un libro de cuentos, haikus y versos libres, un verdadero paseo por la barranca: flores, babosas (soleirolia soleirolii también es una planta), dientes de león, campánulas, tréboles y capullos no nacidos.

Pero, como se lee en su poema “Vestigios”, por el retoño de la hierba entre las ruinas se sabrá del agua subterránea. Por eso Barranca es también un libro de sustancias mugres, que van más allá de la baba, el moco y los ojos de sangre. Su poesía se transforma en una historia de desencanto. La barranca es a veces el lugar donde se sientan dos personas, y otras el campo de sal, el baldío, donde las ilusiones desaparecen.

Diana del Ángel rehace la voz de Mariana Lima (no te preocupes, Mariana, todos sabrán quién fue). Nos mete en el pellejo de las muchachas del Estado de México, que merecen caminar sin miedo a desaparecer, y de paso, nos recuerda que ningún cuerpo de niña debe ser abierto a destiempo.

En el mundo no hay belleza sin fealdad, ¿pero podría haberla sin horror? Creo que a “Vestigios” se resume la poética de este libro, que es, en sí mismo, eso que queda para hablar de las heridas, el vaivén de las hojas por el que se intuyen los pájaros…

Teatro virtual: Un excelente sustituto en tiempos de crisis

Hace un día anunciamos en nuestra página de Facebook que estamos trabajando en una nueva propuesta de teatro virtual en la frontera. Nuestra inspiración surge del trabajo realizado en la Ciudad de México por la compañía teatral Tercera Llamada, que utiliza la plataforma de Zoom para poner en escena obras de corta duración, las cuales se transmiten en vivo los fines de semana.

Esta modalidad de teatro virtual es efímera, al igual que una función de teatro ordinaria. El actor está y después de un tiempo ha desaparecido. El aquí y el ahora de desvanece, a diferencia de un video común de Youtube, una película o un cortometraje, lo que vuelve irrelevante el uso de la cámara. La experiencia sigue siendo única e irrepetible.

El hecho de necesitar una contraseña antes de entrar a la sala obliga al espectador a llegar a tiempo. Se comparte quince minutos antes de la función en las redes sociales de la compañía (algo así como un boleto que se recoge en la taquilla).

Conectarse con el micrófono y la cámara apagados es muy importante. Al ingresar en la sala vemos que otros espectadores también han silenciado sus micrófonos y el silencio se siente tanto como en el teatro (el hecho de ver las pantallas negras de los demás incluso nos sumerge en la oscuridad). No tienes de que preocuparte siempre y cuando selecciones esa opción desde el principio.

Las pantallas son el nuevo escenario: Para vivir una mejor experiencia se recomienda utilizar una pantalla en horizontal, aun si utilizas la de tu teléfono celular. Y eso es todo, ahora sólo tienes que esperar la tercera llamada. No importa donde lo veas, necesitarás descargar la aplicación de Zoom. Las funciones tienen una duración inferior a los quince minutos y se presentan tres distintas cada día.

Nosotros adoptaremos un formato semejante. Tres escritorxs jóvenes se encuentran escribiendo en estos momentos tres libretos destinados a su representación en línea. Conforme avancemos en el proceso de montaje, iremos compartiendo los nombres de lxs artistas y las fechas de estreno. Mientras tanto los invitamos a seguir las redes sociales de Tercera Llamada y disfrutar su cartelera, ¡bienvenidos al teatro del futuro!