“Si abro mi mente y mi corazón, la iluminación y la magia no tienen fin”: Entrevista a Roni Capin Rivera-Ashford

Por María Rascón

“My Tata has been helping people feel better for as long as I can remember. He helps my family and me when we get hurt or feel sick. He helps the neighbors too. All anyone has to do is ask.”

1. En algún lugar leí que escribes para los niños desde tu niña interior, ¿cómo describirías este sentimiento, esta forma de escritura?  

Cuando me pongo a escribir, siento que lo que me nace viene del espíritu de mi niñez – mi niña interior – como la describes tú. Es como estar soñando, pero despierta. Para mí, esto es una forma de terapia con resultados mágicos. Pues la niña de mi niñez que siempre vive dentro de mí, y siempre ha sido y será parte de quien soy yo, tiene confianza en la mujer adulta que la comprende, la acurruca y la guía, que también soy yo.   

2. Creciste en Nogales, Arizona, conviviendo con tres culturas diferentes. Tu familia es de ascendencia judía, vives en Estados Unidos, cruzabas a México hasta varias veces al día; entonces no había fronteras que limitaran el cruce. Háblanos un poco sobre aquellos elementos culturales o experiencias que fueron edificando el lado mexicano de tu corazón.

Es cierto que tengo raíces judías por mis padres y abuelos. Los momentos que pasé con ellos, especialmente mi Nana, mamá de mi papá, aprendí cómo preparar, y también comer, comidas especiales como el caldo judío de pollo con bolas de masa – que se llama Matzo Ball Soup – parecen albóndigas blancas; pecho de res preparado al horno por muchas horas, con cebolla y ciertas especies, para que salga tiernito y lleno de sabor – a este le dicen Brisket y generalmente se le añaden zanahorias y papas.

Los viernes, en casa de mi Nana, se juntaba la familia a recitar unos rezos sencillos, prender velas, y cenar de estas comidas variadas. Mi Nana también me enseñaba algunas palabras en el idioma yiddish, especialmente cuando poníamos la mesa y cuando pasaba la noche en su casa. Al acostarme, ella me decía: “Gay Schlufen, Shana Punim”. Esto quiere decir, “Duérmete, Cara Preciosa”. Nos queríamos mucho. Yo fui su primera nieta. Fue como mi madre y murió cuando yo tenía 13 años y ella apenas 61.

Siento que su espíritu está conmigo siempre, el puro hecho de que después de 33 años, el primer cuento que escribí me nació Los remedios de mi Nana. Aquí es donde se ven las influencias, pues mi Nana me enseñaba mucho amor y me trataba de ayudar si me sentía mal, pero ella no practicaba sanar con hierbas caseras como manzanilla, hierbabuena, canela o romero. Las cuidadoras que trabajan en su casa, y en la casa de mis padres, tanto como las mamás y las abuelas de mis amigas, eran Mexicanas, generalmente hablaban español, y compartían libremente, me incluían y me enseñaban mucho de sus tradiciones culturales y espirituales también, pues me encantaba.

Ya niña de 7 y 8 años, iba mucho al otro lado, como le decíamos, a pasar el fin de semana con una linda amiga y su familia. Allí aprendí cuánto me gustaba el pinole con azúcar y canela, el aroma de las tortillas recién hechas y guardar ‘en secreto’ un jarro de agua bendita. La abuela de mi amiga me notaba triste y preocupada, pues yo, siendo la mayor, llevaba mucho cargo de que mis padres se estaban divorciando. Esta linda mujer me enseño cómo llevar agua bendita a casa, la cual colectaba después de misa. Me encantaba ir con ellos. Me animó a que, si me daba miedo o ansiedad al acostarme a dormir, bendijera mi cama con el agua bendita….y santo remedio…me quedaba tranquila. Verán que en Los Remedios de mi Tata he incluido el dicho “Santo remedio”.

3. Durante varios años fuiste maestra bilingüe para niños. Antes te has referido a la capacidad de hablar varias lenguas como una oportunidad para estrechar lazos en todo el mundo y te muestras agradecida con la variedad de culturas, comida y música que hay en tu vida. ¿Cómo se refleja en tu escritura la interacción de estas diversas herencias culturales?    

Mucho de lo que respondí en la pregunta anterior también pertenece a esta respuesta. Mi primer cuento, My Nana’s Remedies o Los Remedios de mi Nana, lo escribí en los 1990’s, cuando fui maestra de lectura, con el cargo de enseñarles a leer a algunos alumnos que no habían tenido éxito con este ejercicio tan necesario. Lo escribí – prefiero decir que me vino – primero en español. Yo sentía que necesitaban un cuento sencillo, cultural, que tratara de cosas que los alumnos conocieran en su hogar y pudieran relacionarse con el tema para poder aprender y asimilar las palabras, las ideas que aparecían en la página. Además, la gente que me conoce sabe que esto es como parte de mi niña interior, me encanta la rima, hacer rimar lo que escribo. Pues así me vino Los Remedios de mi Nana y hablando de remedios y de sanar pues seguramente tuve que poner “Sana, sana, colita de rana, si no sanas hoy, sanarás mañana”. Luego pude terminar con el título del libro y hacer rima con “los remedios de mi nana”.

4. My Tata´s Remedies o Los Remedios de mi Tata es tu tercer libro bilingüe para niños, ganador de numerosos premios y honores internacionales. Sueles escribir historias basadas en experiencias de vida, ¿qué situación te inspiró a escribir este cuento?

My Nana’s Remedies o Los Remedios de mi Nana me inspiró a escribir My Tata’s Remedies o Los Remedios de mi Tata. Pensé que era justo hacer un libro para honrar al Tata así como lo hice con Nana. También quería compartir más remedios naturales para que estos remedios, con cimientos científicos, no se pierdan. Pues para mí, hoy en día, hay muchas ocasiones en que me parece mejor empezar con remedios naturales que con los fármacos que se han apoderado de nuestra sociedad, muchas veces con resultados drásticos.

5. En alguna entrevista hablaste sobre la palabra “Remedios” en dos de tus títulos, My Nana’s Remedies y My Tata’s Remedies. De alguna forma, tus libros sirven también para sanar, además del cuerpo y el alma, las luchas políticas. En relación con esto, ¿por qué es importante que la sabiduría de Tata se extienda por todo el vecindario, más allá del núcleo familiar?

La sabiduría de Tata representa las enseñanzas que ayudan a preservar tradiciones culturales y familiares entre comunidades y para las futuras generaciones. Los “remedios” sirven para mantener lo bello, lo positivo y lo poderoso de las raíces de los seres humanos en nuestras comunidades y las contribuciones que dejamos para nuestro mundo. Las enseñanzas que Tata comparte con su vecindario y su nieto, Aarón, son tesoros de amor que siente por sus hijos, su familia y su colonia.

Tata lo hace sin pensar, pues le nace del corazón, así como escribir mis cuentos me nace a mí. Los remedios, ya sean caseros, herbales, costumbres de meditación, prender velas, crear ofrendas, escuchar música o cuentos de nuestros ancianos, todo para el bien de nuestros seres queridos. Hay una variedad de maneras en las cuales podemos cultivar el alivio, tal como un abrazo, un momento de compartir en una plática, escuchar a un doliente, leer un libro con un niño y tantas más para seguir contribuyendo a y conectando con nuestras comunidades.

6. El libro es un notable esfuerzo por contribuir a la preservación de los remedios naturales. Incluye un glosario muy completo de plantas medicinales, escrito por Armando González-Stuart, profesor de medicina herbal en El Paso, Texas. Tu interés por preservar las tradiciones en este libro alcanza el juego del balero, las quinceañeras, la preparación de chimichangas, el mariachi. En tus propias palabras, ¿por qué es necesario mantener vivas las tradiciones, sobre todo en países tan multiculturales como Estados Unidos?

Pienso que es sumamente importante mantener vivas las tradiciones culturales, tanto como los idiomas de cualquier grupo, no solo por la preservación, sino también para mantener lo auténtico de cada grupo. Todos necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo, una familia, un tribu, una sociedad. Las comidas, la música, los juegos, las tradiciones, costumbres y los idiomas son hebras que nos conectan al tapiz que pertenecemos.

7. La traducción al español de los textos es impecable. Para sustituir algunos elementos se opta por aquellos que les sean más similares, como en el caso de la fórmula mágica “Sana, sana, colita de rana” y “I’ll Kiss it and rub it and make it go away”. Se han cuidado hasta los más pequeños detalles, como en la traducción de las onomatopeyas, “tan, tan, tan” por “knock, knock, knock”. Incluso los nombres de las plantas, “Cardo Santo” por “Mexican Thistle”, “Maguey” por “Century Plant”, y en lugar de Cempasúchil, “Aztec Marigold Blossom”. ¿Cuál es el secreto para alcanzar este nivel de calidad en una traducción?

Hasta ahora, he tenido la fortuna de hacer mis propias traducciones para mis primeros tres libros bilingües. Pienso que el hecho de que me crié en la frontera hablando ambos idiomas desde recién nacida es el primer secreto y para mí una bendición de toda la vida. Además tomé cursos de español, tanto como inglés, durante todos mis años escolares: en la escuela intermedia, la secundaria y recibí mi bachillerato de la universidad, Colorado State University at Pueblo, con el enfoque principal en español. Después de empezar como maestra bilingüe de primaria, tomé cursos para cumplir con los requisitos del distrito escolar y también ser reconocida como maestra bilingüe certificada. Por último, me recibí de la Universidad de Arizona, certificada con la especialización de traductora e intérprete de la corte. Con este certificado, trabajé más de 10 años en un puesto similar, solo que fue en el ramo educativo para nuestro distrito escolar en Tucson.   

8. En la dedicatoria escribes diversos nombres para la palabra Tata, entre ellos Papa, Opa, Grandpa, Pai, Zayde, Nonno, Ojiisan, Ye Ye, Lo Lo, Daada, Óng Nôi, para agradecer a los abuelos por iluminar tantas vidas, incluyendo la tuya. ¿A qué culturas pertenecen estos nombres?

Estos nombres que se usan para nombrar a la persona que es “abuelo” vienen de varias culturas. Dentro de una cultura, pueden haber diferentes nombres para referirse a la misma persona, como el abuelo. Por ejemplo, Papa y Grandpa lo usaban mis hijos con mi papá y mi abuelo. También le decían Opa a su tata, porque los primeros nietos de ese tata eran de descendencia Alemana por parte de su mamá. Pai era el nombre que usaba mi nieto para su abuelo materno y ellos venían de Angola, hablaban portugués. Zayde se usa entre algunas familias judías y los otros nombres los usan las familias japonesas, vietnamesas, chinas, africanas. Lo importante aquí, para mí, es honrar a la persona y la relación que los une.

9. Las ilustraciones son muy importantes en los cuentos infantiles. Acompañan las historias y ayudan a los niños a ponerles atención. El trabajo de Antonio Castro es magnífico. ¿Qué relación hubo en este caso entre ilustrador y escritor? Mi hija cree que tu dibujo aparece en una de las historias, lo sospecha por el dije en forma de corazón de tu collar.

Estoy de acuerdo en que las ilustraciones de los cuentos infantiles llevan la misma importancia, o tal vez hasta más, que el solo cuento. Puede ser curioso saber que no conocí al ilustrador, Antonio L. Castro, ni a su hijo, profesor de diseño gráfico que, con su talento, en mi opinión, se sacaron la lotería con sus expresiones artísticas en nuestro libro My Tata’s Remedies o Los Remedios de mi Tata.

Cuando estuve en la casa editorial Cinco Puntos Press, en El Paso, Texas, para firmar el contrato de publicación para este libro, los dueños me enseñaron un dibujo que había hecho el ilustrador, Antonio L. Castro, a quien iban a contratar para hacer las ilustraciones de mi cuento. Fue un dibujo pintado de un joven. Me impresionó tanto que les pregunté si me permitirían mandarles fotos que pudieran considerar para el tata, la nana, y los demás caracteres del libro. Me dijeron que sí, a ver qué decía Antonio. Al fin, le encantaron las fotos. Dijo que sintió una conexión con los personajes.

Esto ha sido muy especial para mí, hasta curioso que esto fue mi idea antes de que yo supiera ni un detalle, ni un susurro de la película COCO. Y en este libro se honran todos mis seres queridos que ya han fallecido, o como yo ahora digo, han cruzando el puente de cempasúchil. Los tres nietos, Aarón, Justino y Sarah son nuestros hijos, y gracias a Dios siguen aquí en este mundo, igual que la niña mariachi que viene siendo una primita, y el niño que trae la señora de Angola, es nuestro nieto. El tata es mi suegro, quien se llamaba Augustine y le decían Gus. La nana es mi suegra. Ella es la que trae el collar en forma de corazón. ¡Qué lista y detallada tu hija que se fijó en el collar y sabe que a mí me gustan los corazones! Yo y mi suegra, Teresa Rivera Ashford, teníamos gustos similares. Mis suegros para mí eran más como mis padres, una relación con mucho cariño y respeto. La pintura de ciruelas que se ve en la pared donde está la nana con la charola de empanadas es una pintura verídica que pintó mi suegra. Ella pudiera haber hecho estas ilustraciones, pues empezó a pintar a los 65 años de edad y tenía mucho talento. Mi querida suegra, Tere, cruzó el puente de cempasúchil en 2009 y este libro se publicó en el 2015.

10. ¿Qué recomiendas a aquellos autores que quieran escribir literatura para niños?

Para quien quiera escribir literatura para niños les recomiendo, ¡háganlo! Lo importante es poner en acción sus sueños, lo que sienten. Lo demás se desarrollará en su debido tiempo. Si nace de su corazón, van a ver como se abren las puertas…pero no se les olvide que tienen que tocar las puertas para que se puedan abrir. Yo lo veo como sembrar semillas. Hay muchas veces que yo ando sembrando semillas con correos electrónicos, llamadas por teléfono, visitas a lugares donde hay personas relacionadas al tema que quiero desarrollar. La pasión, la fé, la sinceridad son como la tierra, el agua y el sol para las semillas. A veces toma mucho tiempo para que brote algo y por eso hay que seguir adelante con la fe y tal vez empezar otro proyecto, aún no olvidando cada semilla. La persistencia también es importante. Casi nunca brota una semilla (idea) con una sola regada. Hay que seguirla(s) regando– especialmente las que más nos inspiran; para mí es que a esa(s) le tienen un amor, una atracción o pasión genuina. Yo suelo apuntar alguna idea, frase, palabra que con frecuencia me viene a la mente cuando no tengo ni el tiempo, ni el enfoque para desarrollarla. Si la tengo apuntada, en otra ocasión, puedo volverla a acceder para seguir adelante. Si no la apunto, es muy probable que no la pueda recordar. Para mí, estos momentos, las ideas, frases, palabras son chispas que me llegan del más allá. Si yo abro mi mente y mi corazón, y pongo de mi parte, pues la iluminación y la magia no tienen fin. Así que ¡orále, adelante!